Las horas pasaron y el momento de partir de la aldea de los magos blancos llego.
Zeoden mandó buscar a Bianca que seguramente estaría en las almenas del castillo junto con su hijo, Miguel.
-Esta bien…-Dijo Daegon que estaba aburrido de esperar-. Yo iré a buscar a mi hermanita, que para eso estamos los hermanos mayores.
-Yo voy contigo-Dijo Tatiana levantándose a la misma vez que Daegon.
-No, tú quédate aquí y sigue preparando las cosas, además iré más rápido si voy solo-Dijo Daegon mientras salía del edificio.
-Estupido…-murmuro Tatiana volviéndose a sentar y echándose los brazos sobre las piernas.
Daegon cruzo la última puerta y luego giro hacia su derecha como muchas veces había echo ya a lo largo de su vida, a través del pasillo había pequeñas ventanas que permitían ver el aspecto exterior, y más allá, a lo lejos, un enorme bosque frondoso.
Cruzo el pasillo y salio al exterior donde vio dos figuras abrazadas mirando el mar que se extendía a sus pies.
Se quedo allí, observando aquella escena tan tierna. El la abrazaba a ella por detrás, susurrándole cosas al oído mientras ella sonreía con los ojos cerrados y la cabeza recostada contra su hombro.
Los dos jóvenes se percataron de la presencia del recién llegado, y se volvieron para mirarle, aun abrazados.
Daegon carraspeo, algo molesto por haberles interrumpido.
-Bianca, debemos partir ya... Es la hora...
Ella suspiro y se giro hacia Miguel.
-Te escribiré. Siempre que pueda.
El asintió y se fundieron en un beso que acabo en un abrazo.
-No me olvides, Miguel. –Susurro contra su pecho.
-Jamás. –Le prometió.
Se separaron, y Daegon le sonrió al chico.
-Nos vemos, compañero. Volveremos.
-Eso espero. –Asintió el otro. Avanzo un paso para abrazar a su mejor amigo, con fuerza.
Cuando aun estaban abrazándose, Miguel le dijo al oído:
-Cuida de Bianca. Por favor.
-No permitiré que le pase nada, te lo prometo.
Daegon sonrió a Miguel, y luego, cogiendo del hombro a su hermana se marcharon por el mismo sitio por donde había entrado Daegon.
-Oye Daegon…-Dijo Bianca con lágrimas en los ojos-. ¿Qué crees que pasara?
Daegon no supo que responder, también el lo había pensando demasiado y la única respuesta que encontraba no le gratificaba, pero ante eso, pudo darle una de sus mejores sonrisas a su hermana pequeña para que se tranquilizara.
-Bah hermanita, no te pongas así, que tienes delante de ti a un futuro héroe…-Dijo Daegon haciéndola reír.
-Já, vaya futuro héroe que no sabe ni hacerse la cama…-Dijo Bianca riéndose de su hermano.
-Tsss… que te puede oír alguien-Dijo Daegon soltando una carcajada.
Juntos atravesaron el pasillo, y luego fueron a por las cosas de Bianca.
-¿Lo tienes todo?
-Creo… Que si…-murmuro Bianca revisando mentalmente su equipaje-.Si! Todo listo, ya podemos partir-.
Daegon se despidió junto con su hermana de toda su familia y luego se dirigieron a la entrada del castillo, donde ya aguardaban los demás compañeros junto con sus caballos.
By: Angel Of Breath & Saul Jesus xdd:D